Los Clérigos Regulares y el divorcio de Enrique VIII.– Un enviado del monarca en San Nicolás de Venecia.– Intervención de Giberti.– Carta de Carlos V al Padre Carafa.– Contestación de éste a Carlos V.– Carta del Padre Carafa a Clemente VII explicando su actuación.– El teatino inglés Tomás Goldwel, último de representante de la jerarquía católica en la Gran Bretaña

    • A fines del mes de marzo o a principios de abril del año 1530, meses antes de finalizar la prepositura de Cayetano, a las puertas de San Nicolás llamaba un alto enviado del rey de Inglaterra, Enrique VIII.
      • El motivo de su viaje era conseguir el apoyo del Padre Carafa con miras a obtener del Papa la anulación del matrimonio del monarca de Inglaterra con Doña Catalina de Aragón.
      • El Padre Carafa declinó prudentemente emitir su parecer en cuestión tan delicada.
    • El Emperador Carlos V visitaba la casa teatina, él expuso al Padre Carafa su confianza de Emperador en que la causa procedería en como pedían la verdad y la justicia, y se esperaba de la bondad y de la rectitud del Prelado.
      • En carta del 22 de mayo, Carlos V desde Insbruck se dirigía al Padre Carafa, testimoniándole su gratitud, y prometiéndose que en tan grave asunto se atendría únicamente a los dictados de su conciencia, y que defendería ante el Pontífice los fueros de la justicia.
      • La carta del Emperador fue entregada al Padre Carafa por manos de Rodrigo Niñón, embajador imperial en la república véneta.
        • Correspondía el Padre Carafa a la carta del Emperador, congratulándose de que su actitud «en servicio de Nuestro Señor y reverencia a la Santa Sede Apostólica» hubiese sido igualmente del agrado de su Majestad.
        • Carafa muy cautamente había puesto al Pontífice al corriente de su actuación por medio de Juan Bautista Sanga y del Padre Bonifacio de Colle.
    • Las desastrosas consecuencias de la obstinación de Enrique VIII son, por desgracia, conocidas:
      • Desde 1555 a 1559, Carafa, ya Sumo Pontífice, hará lo humanamente imposible para devolver a Inglaterra al gremio de la Iglesia Católica, secundado en su empeño por un teatino inglés Don Tomás Goldwel.
      • Como Padre del Concilio de Trento, Goldwel expondrá a la Asamblea sus planes para la restauración de la fe católica en Inglaterra, y requerirá el apoyo de los reyes católicos de Europa para conseguir que la reina Isabel moderase su rigor contra los católicos ingleses.
      • En 1585 Tomás Goldwel era desterrado de su patria, siendo éste el último obispo de Asaf y representante de la antigua jerarquía de la Inglaterra católica.

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