Llegada de los teatinos a Venecia.– Cayetano, prepósito de la congregación.– Los Clérigos Regulares en San Nicolás de Tolentino.– Actividades de la compañía en la ciudad de San Marcos.– La reforma por la liturgia.– Proselitismo eucarístico de los sacerdotes reformados.– Apostolado teatino pro comunión frecuente y diaria

Cayetano y sus compañeros llegaron a la Ciudad de los Dux rebosando gratitud a la divina Providencia.

Al encuentro del Santo y de sus hijos, acudieron los procuradores del Hospital de Incurables:

  • El hospital tomó a su cuenta proveer a la manutención de la nueva comunidad, y a ella afluyeron, abundantes, donativos y limosnas.
  • Fue tan patente la ayuda de la Divina Providencia que, treinta años más tarde, Carafa, ya Sumo Pontífice, la recordará con emoción en momentos difíciles de su pontificado, como estímulo a la confianza en el socorro del cielo.

La Congregación teatina, compuesta de catorce miembros, se instaló provisionalmente en la isla de San Clemente, vecina a la Giudecca. Poco después se trasladó a otra casa junto a la iglesia de Santa Eufemia, en la misma Giudecca, frente al Hospital de Incurables, a la otra parte del canal, donde permaneció sólo dos meses.

Nada sabemos por desgracia de las actividades apostólicas desplegadas en Santa Eufemia por los Clérigos Regulares, pero la Orden registra dos hechos:

  • Tres nuevos religiosos emitieron su profesión en manos del Padre Carafa el 28 de junio. Los nuevos profesos teatinos fueron Jerónimo Consiglieri, hermano del Padre Don Pablo, Andrés Verso, Jaime Juan, el primer español que entró en la Orden, y Marcos de Venecia, en el siglo Pascualino; el 26 de junio, había ingresado en la Orden Mateo de Serravalle, que tomó el nombre de Antonio.
  • Y el nacimiento para el cielo del primer difunto de la Orden, el novicio coadjutor Pedro de Perusa, fallecido en el ósculo del Señor el día 17 de agosto.
  • El día 30 de agosto les fue posible a los teatinos acercarse más al hospital que había fundado Cayetano, trasladándose a otra casa, junto a la abadía de San Gregorio.

La elevación de Cayetano a la prepositura del instituto:

  • En capítulo de la congregación teatina, los votos de los capitulares recayeron unánimemente en la persona de Cayetano.
  • No era difícil someterse a la obediencia del dulcísimo san Cayetano. No cuesta obedecer al que bien manda.
  • Y Cayetano, por sistema, rehusó en su Instituto otra norma de gobierno que no fuese la caridad.

Observando los cofrades de San Nicolás de Tolentino que aquellos religiosos carecían en la ciudad de sitio e iglesia propias e impresionados por la fama de una santidad singular, gracias al celo que desplegaban en servicio de Dios y del prójimo, determinaron poner a su disposición el oratorio con ciertas casa adjuntas para que ellos, a su vez se encargasen de la dirección espiritual de la Cofradía, les administrasen los sacramentos y les predicasen la Palabra de Dios.

  • Demostración irrecusable del favor de la Señoría hacia los Clérigos Regulares fue la resolución tomada el 12 de octubre de 1527 por el Consejo de los Diez.
  • Los Clérigos Regulares tomaron posesión del Oratorio el 29 de noviembre, y el día siguiente, fiesta de San Andrés apóstol, la congregación teatina se recogía definitivamente en la nueva mansión regular, para irradiar desde ella los efluvios saludables del espíritu de la Reforma.

Venecia fue para la Orden verdadera segunda madre, al ser echada de Roma, perseguida aún en pañales, a ejemplo del Modelo Divino; y en los fastos del instituto la Casa de San Nicolás figura como nueva cuna de la congregación renacida.

  • Apenas podían darse cuenta Cayetano y sus compañeros de volverse a encontrar, después de tantos peligros, en la dulce fraterna paz de la vida religiosa.

Cayetano quería oponer el espectáculo impresionante de una Congregación de sacerdotes, en su mayoría excortesanos e hijos de nobles familias, dando ejemplo de austeridad y de ascetismo eclesiástico.

Uno de los primeros cuidados del fundador de los teatinos en cuanto hubo conseguido estabilizar en Venecia su joven congregación, fue convertir la pequeña iglesia en foco de irradiación de las normas restauradoras de la sagrada liturgia, de acuerdo con los fines concretos que perseguía el Instituto dentro del plan general de Reforma eclesiástica.

A las funciones litúrgicas en San Nicolás de Tolentino prestaba singular esplendor la actuación del Padre Carafa, que, según el espíritu de la Orden, y en uso de las prerrogativas que le otorgara Clemente VII, pontificaba solemnemente en las principales fiestas del año convirtiendo la iglesia teatina en pequeño templo catedral.

El Padre Carafa se desplazaba a otra iglesia de la ciudad sin excluir la patriarcal, invitado para ejercer sus funciones episcopales:

  • El día 2 de julio de 1530 el Padre Carafa dijo la misa en lugar del Patriarca y presidió la procesión que acostumbraba celebrarse con motivo de la fiesta de la Visitación de la Virgen.
  • El 25 de octubre celebraba misa rezada en el Hospital de la Piedad.

Cayetano, prepósito de la comunidad:

  • Se dedicaron los teatinos a promover con gran ardor la frecuencia de sacramentos y la comunidad diaria.
    • Cayetano tenía gran fervor eucarístico muy profundo.
  • Una de las frases de Cayetano:

«No cejaré hasta no ver a los cristianos correr hambrientos al sacerdote para nutrirse del pan sagrado, y conseguir que lo estimen el mejor título de honor y no un motivo de vergüenza».

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