Irradiación ecuménica de la espiritualidad teatina.– El vocablo «teatino» sinónimo de «reformado».– Los Clérigos Regulares y la reforma franciscano-capuchina.– Luis y Rafael de Fossombrone, huéspedes de los teatinos en el Pincio.– La casa teatina del Pincio, lugar de cita obligado de los partidarios de la reforma católica.– Carafa confiere a Tomás Campeggio la consagración episcopal en la residencia pinciana.– Carta de Juan María Cortesi sobre la actividad apostólica y la vida edificante de los Clérigos Regulares

La actuación proselitista de los primeros teatinos en pro de la reforma del clero y del laicado cristiano surtió en toda la Iglesia resultados muy sorprendentes.

  • Los teatinos vivieron entregados al apostolado de la oración.

La vida de Cayetano y de los Clérigos Regulares, desde los albores de su historia, ha girado sobre estos dos polos: oración y apostolado. Del sustento material ha cuidado la Providencia.

El espíritu de los teatinos les distinguía entre todos por su amor al recogimiento, su actitud reposada, su aire de indiferencia por los intereses caducos, confiado en la tutela amorosa de la Providencia de Dios.

La difusión de este espíritu fue tan rápida y universal, que pronto, en Italia y fuera de ella, la palabra «teatino» fue sinónimo de devoto, de piadoso y reformado.

  • Teatino = latinización de chietino –en latín theatinus– perteneciente a la ciudad de Chieti –en latín Theates– de donde era obispo el Padre Carafa, cofundador y primer Prepósito de la Orden de san Cayetano.
  • En Alemania era el nombre «teatino» sinónimo de hombre interior.

Al que hace profesión de vida espiritual se le da el nombre de teatino: vale tanto como atenerse al espíritu y a los cánones de la modestia eclesiástica. Asimismo, el huir de la profanidad en la ejecución del canto litúrgico, para ajustarse a las normas del arte musical religioso, es cantar al modo teatino.

A los miembros de las nuevas órdenes de sacerdotes reformados o de clérigos regulares, fundadas sustancialmente sobre la pauta de la Orden de san Cayetano, se les denominó «teatinos», como ocurrió en España con los religiosos de la compañía de Jesús, primera orden de sacerdotes reformados conocida en esa nación: se llamó «teatinos» a los jesuitas aun después de establecidos en España los Clérigos Regulares.

Entre los hombres famosos, llegados de tierras lejanas a la casita del Pincio, atraídos por la fama de los Clérigos Regulares, figuran los religiosos observantes Luis de Fossombrone y su hermano Rafael, iniciadores, con Mateo Bascio, de la reforma capuchina.

  • Quienes habían hallado refugio entre los camaldulenses de Massaccio.
  • Y fueron acogidos paternalmente por Carafa y Cayetano, y una vez que consiguieron por su intermedio audiencia con Clemente VII, obtuvieron de la Santa Sede permiso para incorporarse a la reforma franciscana, iniciada por Mateo Bascio, bajo la protección de María Cibo, duquesa de Camerino, sobrina de Clemente VII.
  • Un breve de este Pontífice, del 18 de mayo de 1526, firmado por Lorenzo Pucci, declara a los seguidores de la naciente reforma libres de llevar adelante sus piadosos designios.
  • El breve está dirigido «a los amados hijos, en Cristo, Luis y Rafael de Fossombrone, y Mateo Bascio, de Montefeltro».

Tomás Campeggio es la conquista la más hermosa del proselitismo teatino, cuyos resultados inmediatos debía cosechar la Iglesia entera:

  • Había nacido en Pavía en 1481.
  • Laureado en Filosofía y en Derecho civil y canónico en la Universidad de Bolonia.
  • Había obtenido el obispado de Feltre en 1520.
    • Percibía los beneficios de aquella rica prebenda, sin que –durante seis años– hubiese aún recibido ninguna de las órdenes sagradas.
  • Asistirá a la solemne apertura del Santo Concilio de Trento, en que dará pública lectura a la bula pontificia de convocatoria de la asamblea.
  • Decide cambiar de vida y consagrarse sin reservas a la santificación de su alma, entrando por los nuevos cauces de la reforma clerical.
    • Pidió al Padre Prepósito de los Clérigos Regulares que se dignase conferirle todas las órdenes sagradas y la consagración episcopal.
      • Sometiéndose humildemente al examen de los ordenandos, y pudiendo recibir las órdenes de manos de un cardenal y hacerse consagrar por el Papa.
      • Fue autorizado por el Papa para ordenarse «extra tempora» y para recibir en un solo día todas las órdenes sagradas y en otro día diferente la consagración episcopal.
        • Pero no quiso usar de tal dispensa, sino que recibió en días distintos cada una de las órdenes mayores, a partir del 21 de diciembre, fiesta de su patrono el Apóstol Santo Tomás, y la Dominica infraoctava de la natividad del Señor, la plenitud del sacerdocio.
      • Durante todo este tiempo Campeggio hizo con los teatinos vida de comunidad.

En la estadía del Pincio, Cayetano y sus compañeros, puesta en Dios su confianza, veían afluir las limosnas y los espontáneos donativos de los nobles y ricos romanos, que rivalizaban en generosidad por sostener a aquellos hombres, de cuyos méritos y oraciones esperaban obtener la protección de lo alto.

La espiritualidad teatina, activa y militante, se resume en sacrificarse por el prójimo:

  • Los nobles, los ricos romanos, discípulos aprovechados de la escuela teatina, ponían a disposición de los Clérigos Regulares sus bienes y su dinero para socorrer necesidades por amor de Jesucristo.

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