El cenáculo teatino de Venecia.– Jerónimo Aleandro, Francisco Capello, Pedro Lippomano, Gaspar Contarini, Reginaldo Pole.– «Si no sabíais predicar ni debíais aceptar el obispado».– Los núcleos espirituales de Saló, Vicencia y Padua.– Amigos y detractores de los Clérigos Regulares

  • La calidad de los sujetos que integraban el cenáculo espiritual de San Nicolás de Venecia dan idea los párrafos del Diario de Jerónimo Alenadro, sucesor del Padre Carafa en el arzobispado de Brindis.
    • El miércoles 29 de diciembre de 1529:

    «estuve en Murano en compañía de Maffeo Leoni a visitar al obispo de Verona… pasamos juntos tres cuarto de hora en doctos y santos coloquios hasta el anochecer».

    • El día 6 de enero de 1530:

    «visite al obispo de Verona, y juntos estuvimos a visitar a Carafa… encontramos a Vicente Grimani, hijo del finado Dux, a Agustín de Mula, Antonio Venier, Jerónimo Miani (san Jerónimo Emiliano), Jerónimo Cavalli, patricios venecianos, y al ciudadano Santiago de Giovanni».

    • El 19 de octubre:

    «por la tarde estuve a visitar al obispo de Chieti, asistí a vísperas y completas con la comunidad».

  • El día 8 de marzo de 1533, Clemente VII desde Bolonia comunicaba al Dux Gritti el nombramiento de Aleandro como nuncio ante la Señoría.
    • El Pontífice concluía recomendado a Aleandro, al cual había conferido las atribuciones de Legado.
    • La actividad de Aleandro, más que a cuestiones políticas, se consagró principalmente a los problemas eclesiásticos, como la reforma del clero y de las órdenes religiosas, la represión de la herejía, según el pensamiento teatino, de acuerdo con el Memorial elevado a Clemente VII por los Clérigos Regulares.
  • Gaspar Contarini, el famoso cardenal y no menos célebre diplomático de la República de Venecia, que, en contacto con los teatinos, de tal modo asimiló el espíritu de la reforma por ellos iniciada, que vino a ser en la Iglesia uno de los grandes campeones de la restauración eclesiástica.
  • Carta a Francisco Vannucci, secretario de Paulo III, día 15 de junio de 1535, a raíz de la promoción de Contarini a la sagrada púrpura.
  • Carafa en carta a Giberti, con fecha de diciembre de 1532, habla del cardenal inglés Reginaldo Pole.
  • En otra carta con fecha 1 de enero alaba su amor a las letras y su modestia de costumbres, añadiendo a continuación: «nos muestra el mayor cariño, y desea instalarse cerca de Casa para poder tratarnos más cómodamente».
  • Del núcleo salodiano brotó una vocación ilustre de los primeros tiempos de la Orden: Don Jeremías Isachino, religioso de altísima oración y de rigurosísima penitencia, muy estimado de Paulo IV, que le quiso por familiar, mandándole llamar desde Nápoles en 1556 y reteniéndole en el Vaticano donde permaneció, mal de su grado, hasta la muerte del Pontífice.
  • El día 5 de octubre de 1538, uno de los amigos de Padua, Bernardo Scardeone, literato ilustre y antiguo familiar del celoso obispo de aquella ciudad; Pedro Barocci, dedicaba al Padre Carafa, ya cardenal, su preciosa obra De Castitate.
  • En el año 1536, Aretino dedicó al Padre Carafa, por medio de Agustín Riechi, su libro Los siete salmos de la Penitencia de David para ponerle picota dos años más tarde, a raíz de la promoción del venerable religioso a la púrpura cardenalicia.

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