El siglo XVII: Hacia el primer centenario de la fundación

  • Al cumplir los ochenta años, ya tenía la Orden teatina una expansión, unas constituciones, una estructura.
  • En el Capítulo de 1580 se había tratado de la confección y publicación del ceremonial y del ritual de la Orden.
  • El P. Andrés Pescara Castaldo, el célebre liturgista autor de un ceremonial (general) de la liturgia romana, fue el redactor del primer ceremonial de la Orden, que fue aprobado en 1610 y publicado en 1613.
  • El Ritual confiado, confiado al P. Sottani, fue publicado por el P. general Bonifacio Agliardi, cuarto Prepósito general, en 1655.
  • En el Capítulo de 1762 será elegido el quinto general, el P. Francisco Mazzetti. Este se propondrá poner en marcha la investigación histórica y científica de la Orden y mandará confeccionar los registros y catálogos de los archivos de las casas y hará una obra de arte de la propia biblioteca de San Silvestre al Quirinal, la sede generalicia.
  • El 25 de julio de 1762 el Prepósito general invitaba a todos los Prepósitos a recoger, ordenar y enviar al P. Francisco de Paula Tamburini, famoso literato y erudito de la época, todo el material apto y necesario para la continuación de la Historia de los teatinos (quedando ésta inconclusa).
  • El Prepósito general Mazzetti encargó al P. Felipe López, profesor en el colegio “De Propaganda Fide”, la redacción de un curso completo de filosofía para los estudios de la Orden, colaborando con él, el P. Vicente Labini y un joven estudiante que se llamaba Vicente María Morelli, el futuro venerable y arzobispo de Otranto.
  • Se llevó a término la monumental empresa de la edición de las Opera omnia del cardenal José María Tomasi, obra y mérito del P. Vezzosi, que fue General en 1756 y 1774.
  • Formaba parte de la espiritualidad de Cayetano:
    • “mover el mundo sin que se viera la mano”;
    • Se arregló para que Carafa pasara por ser el “fundador”;
    • logró no ser él el primer Prepósito de su obra;
    • se ingenió para que sus hijos no llevaran su nombre y
    • quiso ser sepultado en la casa de San Pablo de Nápoles.
    • Consta en su proceso que un día le pidió al Señor “que no quede de mí ni el recuerdo y que se ignore para siempre el lugar de mi sepultura”.
  • Los Padres Antonio Caracciolo y Juan Bautista Castaldo empezaron a reunir recuerdos y testimonios de san Cayetano, que después publicaron.
  • San Andrés no conoció personalmente al fundador, pues entró en el noviciado de San Pablo en 1557, diez años después de su muerte.
    • Andrés Avelino (el santo viejo) murió el 10 de noviembre de 1608.
    • El 9 de diciembre de 1609, se abría en la Curia de Nápoles el proceso informativo en el que llegaron a declarar hasta 43 testigos.
    • Abierta solemnemente la causa de beatificación en Nápoles el 12 de octubre de 1613, culminó el 31 de agosto de 1624, cuando la Congregación de ritos emitió el decreto de beatificación, confirmado luego por breve de Urbano VIII, el 10 de junio de 1625.
  • Clemente X, al suscribir el decreto de la Congregación del 11 de noviembre 1670, inscribía a Cayetano en el catálogo de los santos y mandaba celebrar su fiesta el 7 de agosto.
    • La inscripción solemne se hizo el 12 de abril de 1671 en la basílica vaticana por el papa Clemente, en el mismo altar de la confesión en el que –en aquel lejano 14 de septiembre de 1524– y en manos del representante de otro papa Clemente, Cayetano de Thiene había emitido su profesión solemne y había abierto para la Iglesia el caudal de las formaciones de las familias de Clérigos Regulares.
  • El Papa Albani, Clemente XI, fue quien elevó a la gloria de los santos al Padre Andrés Avelino.
    • El decreto de canonización fue firmado el 12 de mayo de 1707 y publicado el 6 de enero de 1712; pero la solemne proclamación se hizo el domingo de la Trinidad, 22 de mayo de aquel año en la basílica vaticana.
    • Con San Andrés Avelino fueron canonizados aquel día san Pío V, el dominico amigo de teatinos, san Félix de Cantalicio, capuchino, y la franciscana santa Catalina de Bolonia.
  • En 1582 la duquesa de Amalfi, Constanza Piccolomini, donaba a los teatinos su palacio de la Via papae, donde se levantó la hermosa iglesia de Sant’Andrea della Valle y el convento que será, más tarde, la segunda sede de la Curia General de la Orden.
  • España dio a la Orden una cosecha de hombres ilustres:
    • Francisco Antonio Escandón, que fue arzobispo de Lima y virrey del Perú (muerto en 1739);
    • El venerable P. Jerónimo Abarrátegui, que fundó en 1683 el Colegio de Salamanca;
    • El vasco P. Gaspar de Oliden, propagador del voto de almas;
    • El catalán Juan Gallifa, que murió en 1809 luchando por la independencia española.

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