Presbiterado

Los presbíteros y el Presbiterado según nuestras Constituciones

Las Constituciones de la Orden de los Clérigos Regulares, revisadas, corregidas y aprobadas por el Capítulo General de 1991, y confirmadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica con Decreto del 8 de julio de 1994, en sus números_132, 138, 139 y 249 habla expresamente de los presbíteros y del Presbiterado en los siguientes términos:

  • La formación doctrinal de aquellos religiosos que desean acceder a las Órdenes sagradas, el Diaconado permanente o el Presbiterado, se rige por el derecho universal y nuestro propio Plan de estudios, elaborado con el objeto de que nuestros estudiantes adquieran, junto con una cultura general, adecuada a las necesidades del tiempo y del lugar, un conocimiento amplio y sólido de las disciplinas sagradas, de modo que puedan anunciar convenientemente la doctrina del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo.
  • Una vez emitida la profesión solemne, a nuestros religiosos se les podrán conferir las Órdenes sagradas del Diaconado y del Presbiterado, siempre que el Prepósito Provincial, con el consentimiento de su Consejo Pleno, lo juzgue oportuno.
    En este caso, deberá observarse lo que el derecho prescribe y, además, solicitar la licencia del Prepósito General, a menos que se trate de aquellos religiosos que moran en la Curia General.
  • En la accesión a dichas Órdenes, procédase sin prisas, es decir, cumpliendo lo que prescribe el derecho tanto en lo que se refiere a la edad de los candidatos como al intersticio entre el Diaconado y el Presbiterado.
    Lo cual no significa que, cumplidos estos requisitos, deban ser de plano ordenados o que los Superiores no puedan imponerles una espera más larga, sino que de ninguna manera deben ser ordenados antes, a menos que lo exija la necesidad o la categoría de una determinada persona.
  • El Prepósito les confiará algún ministerio u oficio para ayudar, por amor de Cristo, a la común utilidad y a la necesidad de cada uno.

Nuestra Orden es eminentemente clerical, ésta es nuestra forma de vida, según el deseo de nuestros Fundadores; por eso todas nuestras Constituciones hablan sobre este tipo de vida. Los números aquí expuestos son indicativos. Evidentemente también se acatan todas las disposiciones que el Derecho Canónico regula según el Código y las demás normativas y directrices que la Iglesia Universal emite para estos hermanos nuestros.

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