Juniorado

Los profesos juniores y el Juniorado según nuestras Constituciones

Las Constituciones de la Orden de los Clérigos Regulares, revisadas, corregidas y aprobadas por el Capítulo General de 1991, y confirmadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica con Decreto del 8 de julio de 1994, en sus números 123 y 124 habla de los profesos juniores y del Juniorado en los siguientes términos:

  • Con la primera profesión, por la cual los novicios se consagran a Dios y se incorporan a nuestra Congregación, comienza el segundo período formativo, principal también y necesario, que se prolonga hasta la profesión solemne, llamado Juniorado, cuya finalidad es completar su formación para que vivan con mayor plenitud la vida propia de los Clérigos Regulares y cumplan mejor su Misión en la Iglesia.
  • Los juniores, pues, una vez emitida la primera profesión, continuarán bajo el cuidado y disciplina de un Maestro.

Lo referente a la profesión solemne según nuestras Constituciones

Las mismas Constituciones en sus números 123 a 130 habla de lo referente a la profesión solemne de la siguiente manera:

  • Nuestros religiosos emiten, ordinariamente, la primera profesión por un trienio.
    Cumplido el tiempo para el que se hizo la profesión, los profesos juniores, que lo pidan espontáneamente mediante carta firmada y que sean considerados idóneos, deben ser admitidos por el Prepósito Provincial con el consentimiento de su Consejo Pleno, previos unos ejercicios espirituales, a la renovación de la profesión o a la profesión solemne; en caso contrario se marcharán del Instituto.
    Pero, si parece oportuno, el Prepósito Provincial, oído su Consejo, podrá prorrogar el tiempo de su profesión temporal, de manera, sin embargo, que el tiempo durante el cual un religioso permanece vinculado los votos temporales no sea superior a seis años.
  • Para que alguien pueda ser admitido válidamente a la profesión solemne, además de lo requerido por el derecho común, se debe obtener la licencia del Prepósito General, a menos que, tratándose de candidatos que, por razón de estudios u otras causas, moran en el Curia General, no sean admitidos por el mismo Prepósito General con el consentimiento de su Consejo Ordinario.
  • Recibido el permiso del Prepósito General para hacer la profesión solemne, los juniores deben hacer la renuncia total de sus bienes de manera que surta efecto a partir del día de su profesión.
  • En la emisión de la profesión solemne, obsérvense cuidadosamente los ritos y fórmula prescritos en nuestro Ritual.

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