Indulgencias y rito de bendición del Espacuplario azul

Indulgencias del Escapulario Azul

La devoción a las indulgencias, tan criticada por Martín Lutero, encuentra en san Cayetano (1480-1547) su mejor propagandista. El fundador de los Clérigos Regulares (Teatinos) considera las indulgencias

un tesoro, apreciado sólo por quien arde en el fuego temporal, aunque crudelísimo, del Purgatorio o por aquellos, hoy poquísimos, a quienes el Señor se lo revela en esta vida.

Clemente XI fue el primer sumo pontífice que, a petición de san José María Tomasi, se dignó indulgenciar el uso del escapulario azul turquesa de la Inmaculada. San Alfonso María de Ligorio recuerda las innumerables indulgencias, plenarias y parciales, tanto en vida como en la hora de la muerte, concedidas al uso de los escapularios, especialmente al de la Inmaculada, aduciendo la autoridad de un impreso teatino coetáneo.

Resulta impresionante la lista de indulgencias que, con el paso del tiempo, los Romanos Pontífices concedieron al uso del escapulario azul. La lista fue mandada revisar por Pío XI (1922-1939) y, una vez revisada fue promulgada, con decreto de la Penitenciaría Apostólica, el 25 de marzo de 1936.

Hoy, con la Constitución apostólica Indulgentiarum Doctrina de Paulo VI (1º de enero de 1967), el uso del escapulario azul de la Inmaculada —asimilado a otros objetos de piedad, como cruces, rosarios, medallas, etc.— otorga indulgencia parcial al fiel que lo porta devotamente. El cual, sin embargo, podrá lucrar una indulgencia plenaria en la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio), si el escapulario ha sido bendecido por el Sumo Pontífice o algún Obispo y si reza, además, el "Credo" en cualquiera de sus fórmulas debidamente aprobadas.

Bendición del Escapulario Azul

El Bendicional Romano, números 1705-1727, ofrece un doble rito y una fórmula breve para bendecir el escapulario azul de la Inmaculada Concepción, que cualquier sacerdote o diácono pueda usar.

Rito solemne (nn. 1710-1721)

El rito ordinario y solemne comprende el saludo, una monición introductoria, la lectura de la palabra de Dios, un salmo responsorial, una breve exhortación, la oración de los fieles, la plegaria de bendición del escapulario y la conclusión.

Rito breve (nn. 1722-1726)

El rito breve exige una invocación inicial, unas palabras introductorias según la oportunidad, la lectura de un pasaje bíblico, el "Padrenuestro" y esta conclusión:

El Señor misericordioso te bendiga + y escuche los santos deseos de tu corazón; aleje de ti todo peligro en el camino de la vida y te conceda alcanzar la felicidad eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Fórmula breve

En circunstancias particulares, después de haber dicho juntos el "Padrenuestro", el sacerdote o diácono puede usar la siguiente fórmula breve:

En el nombre del Padre. y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

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