Carta del obispo Juan Pedro Carafa a Juan Bernardino Fuscano sobre la fundación en Nápoles (29 de marzo de 1533)

(Fragmento)

Su Santidad nos ha dejado libertad, dejando el asunto a mi arbitrio, para determinar lo que convenga ahora o más adelante. Yo soy el que no quiero que vayan; yo soy en eso el malhecho: in me convertite ferrum. Y no quiero porque no puedo; y no puedo porque no debo; y no debo porque el Señor me ha confiado el cuidado de estas almas, para que en su nombre las congregue, mas no para que las disperse; para que las edifique, no para que las destruya, para que las encamine, no para que me las quite de delante y las eche lejos de mí a donde, ni en cien años, sepamos el uno del otro…

Hijo mío muy querido: entiendo que no sin motivo debo oponerme a que mis pollitos se me quiten con tan pocas plumas; debo impedir que a mis tiernas plantas se las toque antes de arraigar, que sol non urat eas per diem neque luna per noctem. Ello se entiende por ahora: preparado para lo que más adelante se sirva disponer Su Majestad, y pronto de todo corazón a sujetarme al menor indicio de su voluntad santísima…

El conde de Oppido podrá decir en verdad: Nuptiae quidem paratae sunt sed qui invitati fuerant non fuerunt digni. La misma excusa presentaréis al maestro Jerónimo Seripando…

Venecia, 29 de marzo de 1533.
Vuestro Juan Pedro

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